Entrevista a Sara Cervelló, Picaporta en el barrio de Ciutat Meridiana desde el inicio del proyecto

 

  1. Desde tu punto de vista, ¿cómo definirías el proyecto A-porta?

El proyecto A-porta se presenta como un proyecto que permite una intervención en el ámbito comunitario con una particularidad con respecto a otros proyectos, la implicación de los propios vecinos desde el principio. Creo que esa es la clave del éxito de un proyecto como este, en el que los vecinos somos los responsables de la intervención, de vecino a vecino, con la finalidad de detectar e identificar necesidades en nuestra comunidad, a través del contacto directo con nuestros vecinos. Es una oportunidad única para llegar allí donde otro tipo de intervenciones no consiguen llegar, y que permite obtener información sobre la realidad de los vecinos que de otra forma no sería posible obtener.

 

  1. ¿Qué significa para ti formar parte de este proyecto?

Significa poder aportar mejoras a mi comunidad de forma directa. Una comunidad que está conformada por vecinos y vecinas, que conviven conmigo en un mismo territorio, mi barrio, y que pueden tener dificultades o necesidades sobre las que puedo intentar ayudar. Y por lo tanto, me permite sentirme útil y, a la vez, reforzarme como ciudadana que contribuye a mejorar su barrio y a ayudar a sus vecinos.

 

  1. ¿Cómo valoras su implantación en un barrio como Ciutat Meridiana?

Ciutat Meridiana es un barrio de muchas realidades, con múltiples problemáticas y carencias, cuyos vecinos muchas veces tienen limitaciones importantes. Creo que aunque hay mucho por hacer, el proyecto A-porta es una herramienta muy útil para llegar a esos vecinos y ofrecerles una mano amiga, que aunque en muchas ocasiones no les solucionará el problema o la necesidad, le dará herramientas y vías para ello. Nosotros nos dedicamos a darles información útil, pero también tenemos como misión escuchar a ese vecino, detectar qué carencias y necesidades tiene para intentar ayudarle en la medida de nuestras posibilidades. En ese sentido, resulta una implantación muy necesaria y a la vez muy positiva.

 

  1. Durante el tiempo que el proyecto lleva en Ciutat Meridiana, ¿crees que se está consiguiendo lo que esperabas al empezar en él?

Por un lado, los Picaportas siempre tenemos limitaciones durante la intervención, ya que las realidades son diversas y en ocasiones hay situaciones más extremas sobre las que no podemos ofrecer grandes soluciones, más que derivar el caso al servicio municipal pertinente y esperar que algo puedan hacer para mejorar la situación de ese vecino.

Pero por contra, estamos generando una red comunitaria basada en la confianza, algo que se ha perdido en los barrios, donde los vecinos nos conocemos, nos saludamos, nos paramos a hablar y nos preocupamos los unos por los otros.

Para mí, el interés por este proyecto nació por un lado con la intención de ligarme a mi barrio aportando algo positivo y por otro buscando una nueva experiencia en la intervención basada en la detección y prevención en el ámbito comunitario, interés que surge de mi faceta profesional como criminóloga. Y puedo decir que estos objetivos los he alcanzado como Picaporta.

 

  1. ¿Cómo ves el futuro de A-porta en Ciutat Meridiana (respecto a la misión actual y futuras, el equipo, la respuesta en los vecinos, etc.)?

 El proyecto A-porta tiene muchísimas posibilidades. Su visión innovadora permite, durante la intervención, abordar diversas problemáticas o necesidades, pudiendo enfocarlo sobre temáticas distintas, por lo que las misiones futuras son innumerables.

El hecho de implicar a los vecinos, que seamos nosotros precisamente los que llevamos a cabo el trabajo de campo, es clave. Cuando podemos ayudar a un vecino, escucharle y ofrecerle opciones, salimos reforzados y a la vez, sentimos que aportamos un valor añadido a nuestra comunidad. Los vecinos que reciben nuestra visita y la información que les damos, perciben un beneficio que llega directamente de su vecino, tumbando posibles barreras como la desconfianza o el rechazo hacia otros servicios municipales a los que no quieren o saben recurrir. Y por otro lado, recuperamos poco a poco el sentimiento de comunidad, de pertenencia a un lugar y la preocupación por nuestros vecinos.

La respuesta en general es muy positiva, y eso se ve durante la visita y posteriormente, en los seguimientos que realizamos. El boca-oreja nos ayuda mucho, ya que aunque inicialmente los vecinos pueden ser desconfiados, poco a poco nos abren más puertas, se nos conoce y reconoce y eso facilita mucho nuestro trabajo.

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